sábado, 22 de noviembre de 2008


INTRODUCCION
La
conducta del hombrecomo todos sabemos, desde tiempos remotos siempre ha preocupado a los estudiosos y siempre ha sido de estudio y criticas. De ahí es que intervienen las Escuelas Jurídico Penales, según Jimenes de Asua. El termino de causal - explicativas, normativas y aplicativas provienen del estudio de la naturaleza de la conducta humana.
El desenvolvimiento humano y el origen del hecho humano son objeto de estudio de
la ciencia causal - explicativa y su única limitación radica en su propio radio de estudio.
Los comportamientos que están basados o regulados en las
normas legales, son los que estudia la ciencianormativa; y su campo de estudio es menos amplio que el de la ciencia causal-explicativa porque no pasan del marco normativo.
Por ultimo tenemos las
ciencias aplicativas que son un conjunto de técnicas, que utilizan el material científico de que las otras ciencias aportan, para ayudar al desenvolvimiento de las interrogantes que en ellas se podrían plantear.
Tenemos que la criminología nos ayuda ha estudiar el
delito, sin que esto signifique que este sea de objeto exclusivo de estudio de la criminología. La ciencia causal - explicativa trataría de explicar al delito en sus orígenes y desarrollo dentro de la sociedad que lo produce; La ciencia normativa estudiaría los modelos de comportamiento humano que la ley describe como delito y todas las sanciones que se podrían aplicar para cada comportamiento establecido y la ciencia aplicativa se ocuparía en indagar las circunstancias temporo - espaciales , instrumentales y personales en que se realizo el hecho punible.
Así tenemos que la criminología es una
ciencia causal - explicativa, el derecho penal es una ciencia normativa y la criminalistica es una ciencia aplicativa.
La criminología es una ciencia social que a partir de diversos enfoques metódológicos, se ocupa del estudio de “la cuestión criminal” o la criminialidad como un fenómeno social. Su objeto aborda temas como el delito, el delincuente, la política criminal, la víctima, el control social y los procesos de criminalización, entre otros.
A pesar de ser una
ciencia reciente y haber sido cuestionada en cuanto a su autonomía y su independencia disciplinaria, la criminología moderna ha alcanzado su identidad científica - social a través de:
Una diáfana definición de sus dos objetos de estudio (conducta desviada y control social).
Un manejo coherente e integrador de métodos de estudio provenientes de las ciencias positivas y sociales.
HISTORIA
La lucha contra el delito y el estudio de los delincuentes y del castigo se dio ya en la antigüedad. Filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles ya hablaron sobre este tema, atribuyendo los delitos a deficiencias físicas o mentales e incluso a la herencia.
Más tarde,
Tomás de Aquino intentó también sentar las bases de una filosofía del derecho penal en su obra Escolástica, y en la Edad Media se realizaron algunos estudios médicos para investigar crímenes aislados.
En el siglo XVIII, el jurista italiano Cesare Beccaria compendia en su obra Trattato dei delitti e delle pene las leyes existentes, tratando de encontrar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y evitar una interpretación desviada por conceptos morales de los jueces.
Enrico Ferri es considerado un precursor, y se le toma como punto de arranque de la escuela clásica.
Con esta escuela clásica acabaron las injusticias derivadas de la aplicación del derecho penal, generalizando el respeto a la ley, y reconociendo garantías individuales al limitar el poder del Estado. Sus bases fueron sentadas en 1839 por Antonio Rosini con su obra Filosofía del Diritto.
Al comienzo del siglo XIX, se retoman los intentos de sistematización, investigando todos los fenómenos que se relacionan con el delito, tanto físicos como psíquicos; se realizan estudios sobre los detenidos en las cárceles, midiendo su cabeza, buscando sus orígenes, etc., hasta llegar a la criminología que conocemos ahora, y que tiene como precursores a los italianos
Cesare Lombroso, a quien se considera el fundador de la criminología moderna, Enrico Ferri y Rafael Garófalo, que junto a otros difundieron sus teorías a través de la revista Archivi di psichiatria, scienze penali e antropologia criminale.
Con el desarrollo de avances posteriores en el campo de la
psicología y sociología, se han propuesto nuevos enfoques por investigadores como Jean Pinatel, Edwin Sutherland, Robert Merton, Travis Hirschi, Ronald Akers, Robert Agnew, Diana Fishbein, Sampson y Laub, Felson, Cornish, Gary LaFree, David Farrington, Michael Gottfredson, Charles Tittle, entre otros.
En Latinoamérica son varios los investigadores que se han destacado en esta área, especialmente los pertenecientes a países como Argentina, Colombia, México y Venezuela. Entre ellos sobresale la labor de criminólogos como:
Alfonso Quiróz Cuarón, Rosa Del Olmo, Emiro Sandoval Huertas, Luís Rodríguez Manzanera, Lolita Aniyar de Castro, Alfonso Reyes Echandía, Eugenio Raúl Zaffaroni, Juan Manuel Mayorca, Elio Gómez Grillo, Álvaro Pérez Pinzón, Luís Gerardo Gabaldón y Christopher Birkbeck, entre muchos otros que han colaborado con esta rama de las ciencias sociales. En España, investigadores en Criminología como Elena Larrauri, Vicente Garrido Genovés, Jorge Sobral, Per Stangeland, Santiago Redondo, Miguel Clemente, Eugenio Garrido Martin, Enrique Echeburua y Juanjo Medina Ariza también han hecho sus respectivas aportaciones. En la patagonia Argentina, nace en 1998 la primera escuela de Criminología Social de ese país, dirigida por el criminólogo y psicólogo social argentino Roberto Victor Ferrari; y en Mérida, Venezuela, para el año de 1992 abre sus puertas en la Universidad de Los Andes, la primera Licenciatura en Crimininología a nivel Suramericano. Esta Escuela a diferencia de la de Monterrey en México, hace una Criminología causal-explicativa, de corte sociológico, y no una criminología pericial, fundamentada en el conocimiento técnico-policial.

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